PENITENCIA
Pequé Señor, pequé
con mis cinco sentidos.
Pequé con obstinación,
con soberbia y con orgullo.
Castígame Señor
y no me perdones.
Pervertida fue mi mente
por pensamientos obscenos
y mis ojos se hundieron
en mirajes lujuriantes.
Castígame,
Hundí mis manos en el cieno
y mi cuerpo voluptuoso
apuró todos los placeres
del vicio y de la crápula
Castígame,
Prostituí mi alma
en todos los lupanares;
escarnecí todas las virtudes
y profané todos los sagrarios.
Castígame,
Como un chacal rabioso
sembré el terror
fui la bestia insaciable
y la fiera indómita.
Castígame,
Todo lo vejé y hollé
injurié a mis padres
y traicioné a mis hermanos
y renegué hasta de ti.
Castígame,
Maldícenme las hadas
y me encarnezcan
los verdugos de las horcas
y las fieras del averno.
Castígame,
La tentación me cubrió
con su fascinante hechizo,
por eso los cilicios ardientes
aplaquen mi sádica ansiedad.
Castígame,
Blasíeme sin reparos
y el odio me embriagó,
por eso no soy digno de tu piedad
ni de tu compasión.
Castígame,
Si el mismo demonio
me ha arrojado
como a un vil despojo
no merezco señor ni tu desprecio.
Castígame,
Flagélenme con furor
hasta triturar las sierpes
y los endriagos lascivos
que tengo en mi cuerpo.
Castígame,
Flagélenme Señor
y no te conmueva
verme despechado
o desfallecido.
Castígame,
Flagélenme Señor
hasta que mi sangre
no corra
y mi cuerpo no exista.
Castígame,
Flagelen Señor
mi sombra y la memoria
desdecida de este ser abominable e impuro.
Castígame,
Y aún cuando ni un átomo,
ni una gota
quede de mí, tampoco
seré digno de tu perdón.
Castígame,
Flagélenme Señor
que las espinas ciñan mi frente
y que hierros ardientes
atraviesen mis costados.
Castígame,
Ciega mis ojos Señor
para no evadir los abismos
y que las brazas quemen mi boca
para no apostatar.
Castígame,
No soy digno de la cruz.
En una roca candente
sea yo crucificado
como a un dragón demente.
Castígame,
Luego no descanse el vigolero
hasta que el castigo severo
cumpla con llagar
mi cuerpo entero.
Castígame,
Y cuando te hayas dignado
dejarme morir,
las aves rapaces
trituren mis restos.
Castígame,
No permitas Señor
que mi inmundo cadáver
mancille la tierra bendita
que no supe respetar.
Castígame,
Y en piras de azufre
ardan mis huesos
y se arroje al averno
sus cenizas malditas.
Castígame, Señor
y no me perdones.
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