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MARIA JOSEFA Una Leyenda que se
olvida En América y especialmente en el Perú el mito y el folklore son una fuente inagotable de recursos artísticos. La Europa de los siglos XVII y XVIII busca en la leyenda del Dorado y del Paititi temas para satisfacer su fantasía. Ahora mismo la selva verde sigue siendo un enigma y por consiguiente un motivo donde todas las miradas convergen y todas las ambiciones se colman. Francisco de Orellana descubrió para admiración insaciable del orbe un escenario maravilloso por lo ubérrimo y sobrenatural, escenario en que los ríos son los únicos amos de la selva y donde la vida vive intensamente la realidad y el misterio, la esperanza y el ensueño y donde también la muerte llega en toda la grandeza de las cosas que se transfunden. En la selva florece la ilusión en todo su esplendor, es como una orquídea que irradia la belleza y el fulgor de la hermosura; ahí el hombre vive plenamente su valor o su angustia al enfrentarse con las fuerzas de la naturaleza y su imaginación se agranda y desmesura sin límites en la inmensidad del escenario. Brotó de la selva un cúmulo de mitos y leyendas que embargó el interés de los eruditos y de la masa popular. En el país y en el extranjero apareció una literatura de relatos, de mitos y leyendas recogidas del testimonio oral y que la tradición conserva y enriquece sin apartarse de las raíces. Una de las leyendas más tiernas que brotara en la antesala de la selva es sin duda la de "María Josefa". La mártir virginal que prefirió arrojarse al torrente de un río que ceder a las instancias de un necio. El sacrificio de la virgen creó un culto y veneración a su memoria. La clerecía de entonces se alarmó y los "Extirpadores de idolatrías" trataron de erradicar las capillas y las cruces, que se erigían a lo largo del recorrido de María Josefa. El escándalo creció cuando las hijas de familia que no admitiendo al novio impuesto por sus padres se arrojaban al Marañón o al Santa. El idilio de Eusebio y María Josefa que no fuera en el uno sino el preludio de una sinfonía emocional y en la otra la plegaria de una angustia conmovió tanto entonces como maravilla ahora. En torno a ésta leyenda surgió un fervor literario y la musa popular se enriqueció. Y el presente trabajo oscila entre el ensayo de un poema y el relato de una leyenda. Si sugerente el tema resulta difícil entresacarlo del mito, del folklore. Y sería un orgullo para quien escribe estas líneas si todo lo que se relata no fuera sino un mito o una leyenda. La narración ha resultado complicada e ingrata complicada por la investigación documental ha sido ardua e ingrata por que ha habido necesidades de sacrificar la unidad para entrar a alternar con otros personajes en escenas accesorios. De otro lado el estilo que convenía al relato ha bajado la tónica y visual de quien se confronta con un panorama deslumbrante y con la antesala de la selva ubérrima. |