Infernal y Macabro
Para
que la flor?
si no va a lucir.
para que el rocío?
si a la ciénaga va a parar.
para que la luz?
si las tinieblas las van a cubrir.
para que el crepúsculo?
si el ocaso lo va a desdorar.
Para que la belleza y la poesía,
el celaje aureo y la melodía sublime,
el canto del mirlo o la rosa?
Para que la campiña y el vergel
odorante y florido?
Para que el cristal de los nevados,
su fantasía mirifica, alucinante?
Para que el paisaje ensoñador,
decorado y galano?
Para que los tersos espejos de Llanganuco.
los abalorios del Huascaran,
los espejismos del arco iris,
la melodía de los arroyos de Huashcao.
las estancias de Aira, de Hongo,
las flores lujuriantes de Utcush
y Chuquibamba?
Para que el edén o el olimpo,
si Yungay ha sido arrazada !
Herido el arte
y la belleza escarnecida.
Allí donde la ilusión sonreía placentera,
el beso del sol a la primavera,
era el concierto cotidiano
de felicidad y placer...
No quedan sino sombras,
quimeras delirantes,
visiones fantasiosas.
Trombas funumbulescas
de cieno rojo crepitante
desolaron tu ciudad,
enlodaron tu campiña
en furia infernal y macabra.
Derribaron tu templo,
hollaron tu cementerio,
profanaron las tumbas ,
y hasta despertaron los muertos.
No bastó el castigo a los vivos?
Había que flagerar cadáveres?
Y la piedad y la resurrección?
La piedad sustituida por el terror.
La resurrección abatida
en el germen o la crisálida.
Y mientras el Hijo, atado en la Cruz
con las manos y los pies clavados,
sus furias en maniática obsesión
derrumbaron los altares,
revolvieron en el barro,
los iconos, las osamentas y
a los muertos con los vivos.
No se vio levadura mas sacrílega
ni inmolación mas horrida
que insensato sacrificio.
Que de la misericordia?
Que de la compasión?
No fue necesaria tremenda afrenta
y castigo tan macabro?
......y sobrevino la paz,
la consolación...
Explendio el Sol en la campiña,
las magnolias volvieron arrobar,
el canto de las aves a loar,
y la esperanza a confortar su fe.