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MARI No es una
flor de alcoba o una sirena de la fuente, desnuda
como un junco o helecho se surmerge al agua. El bano la
cubre con galas de diamante y el frío, ajusta sus
flancos ligeros. Su desnudez
resplandeciente eclipsa los deseos: es una
plástica de la melodía y de la forma, idea pura,
un canon del arte. Es la
inmersión del sonido en el color.. La lluvia
lustra, refresca y endura sus muslos y guarda
proporcioes, ajusta y adereza su desnudez . Un elixir
aplaca mi lujuria. Desnuda,
dorada y transparente, la buriló el céfiro y lo decoró
la aurora y las flores le dieron su perfume
de primavera. |