MARI

 

No es una flor de alcoba o una sirena de la fuente,

desnuda como un junco o helecho se surmerge al agua.

El bano la cubre con galas de diamante y el frío,

ajusta sus flancos ligeros.

 

Su desnudez resplandeciente eclipsa los deseos:

es una plástica de la melodía y de la forma,

idea pura, un canon del arte.

Es la inmersión del sonido en el color..

 

La lluvia lustra, refresca y endura sus muslos y

guarda proporcioes, ajusta y adereza su desnudez .

Un elixir aplaca mi lujuria.

 

Desnuda, dorada y transparente, la buriló el céfiro y

lo decoró la aurora y las flores le dieron

su perfume de primavera.