Dolores

 

 

Porqué los gruesos espejos biselados,

 

las consolas y las alfombras coloreadas,

 

los muebles sillones, los candelabros de plata,

 

las arañas rutilantes y los cortinajes de seda?

 

 

 

Para que los óleos clásicos y los retratos severos,

 

los jarrones chinos y los cristales de bohemia;

 

la platería del comedor y el oro de las alcobas,

 

los grandes mamparones y el escudo de las paredes?

 

 

 

La casona solariega con sus jardines y huertos,

 

los servidores engominados y los pongos en las puertas.

 

Los padres dechasdos de hidalguía y majestad,

 

el cura del oratorio y el maestro de gramática?

 

 

 

Para qué? Para prohibirnos este amor sincero,

 

para proscribir la libertad del amor,

 

para condenar esta pasión que nos corroe

 

o para cortar las alas del ensueño?

 

 

 

Para qué el protocolo y la parsimonia,

 

los convencionalismos decadentes,

 

los plazos de larga espera

 

y las escenas latentes de la angustia?

 

 

 

Para que el ceremonial cortesano,

 

el permiso para cortejarte,

 

la antesala de las esperas

 

y la dama de compañía?

 

 

 

Para que la sederia de tu atuendo,

 

los polvos de magnolia y las esencias de dior,

 

los reflejos de tus cabellos

 

y el encaje de tus guantes?

 

 

 

Para que las música de los pianos,

 

las sonatas de Wagner, las serenatas de Shubert,

 

para que aquellas partituras melódicas de los violines

 

o las melodías angustiadas de Verdi?

 

 

 

Luego la misa del domingo,

 

la visita de los compadres,

 

el ágape en el huero

 

y el rosario de la tarde?

 

 

 

Esperar quince días para verte una hora,

 

asistir entretanto a los novenarios,

 

platicar con el cura o visitar a tus padrinos,

 

buscar a tu padre para prestarle pleitesía?

 

 

 

Para qué? Para qué acrecentar la ilusión,

 

para probar la constancia?

 

Para qué aquella dosis? Para serenar la pasión

 

o para ex altar la fantasía?