La Agonia del Sol
Cernía
caledoscopico
entre el polvo del alud.
Su mortecina luz
tenían las crepitaciones de los cirios
en los velorios.
Alguna que otra rafaga de luz
atravesaba la cortina de tierra
extrangulada por oscuras trombas
de nubes.
Otras veces el Sol
fulguraba, fatuo.
resplendores intermitentes
de agonía.
Invisible el cielo.
turbia, lúgubre
la atmósfera.
El poblado caía
en el abismo.
Y moría el sol
por entre un trágico crepúsculo.
Moría axfisiado.
Moría en un torbellino de oro púrpura,
moría en hogueras de azufre,
en brasas crepitantes,
expirando en un lago rojo
de fuego líquido.