Sortilegio de Eros

 

Pese a estar duros y ajustados los flancos

al andar los músculos de la espalda serpentean

los del torso se exhuberan,

crujen y zangolotean las caderas.

 

Son las ondulantes y electrizantes líneas

del perfil de los felinos en celo

o son el sortilegio de Eros

y la maravillosa liturgia del deseo?

 

Una chispa de zalamería en los ojos

la pintura de una ilusión en los hoyuelos,

un cromatismo de aurora en la sonrisa

y una hechizante melodía en el garbo.

 

Son las galas de la bayadera

o la sabiduría de alguna ninfa?

O son solo la dádiva inocente

de una niña o de un ángel?

 

Pero es un embrujo que maravilla,

un juego que desespera,

un deslumbramiento que anega

y una sugestión que embelesa.