Espíritu sin Cuerpo

 

Y aún cuando el mundo me ofrece sus galas

yo no quiero la embriaguez que hastía,

yo no quiero el néctar o el filtro que obnubila

o la molicie de los espasmos que rebajan.

 

Yo no quiero exponer mi inocencia por el goce

cambiar mi candor por el fulgor de los placeres;

Yo no quiero abismarme: yo quiero flotar;

yo no quiero perder mis tesoros de virgen: quiero acrecentarlos.

 

Yo quiero Señor navegar por los cielos como un celaje,

dar a mi ser la emoción de la celestial ventura;

quiero ser pura y despojarme del pecado:

ser solo espíritu sin cuerpo,

o como quien es luz sin ser astro o estrella.

 

Y me bastaría ser una brizna o no ser nada,

cuan paraia o una vagabunda sin ambición.

Que no me pesará ni el color ni a idea

para ascender sin carga a tu morada.

 

Y una  ves de tu compañía Señor,

cédame ser halo, cauda o diadema;

déjame ser polvo, aire o céfiro

para gustar la melodía de la nada.