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Mano a
Mano Por sobre
mi menguada existencia pasaron en
tropel encabritado los potros
del Apocalipsis. Ciegos
enfurecidos y delirantes, piafando
tormentas y sacando
chispas de mis entrañas con sus
herrados calcañares no dejaron
ni los escombros de las
ruinas de mi vida. Por muchos
años el crujir de aquellos cascos y el
galopar de los caballos atronaron
sobre mi. Y el eco
del relincho de los brutos repercutía
en mi alma como una
tempestad. Pasado el
terror y
enmohecidas las cadenas he volteado
la moneda de cruz a cara. El destino
que me vejó y el
vértigo que me arrojó no tienen
de que quejarse Mano a mano
hemos quedado. Ahora que
no tengo dueña y que no me
arredran los fantasmas, ahora puedo
decir que amo que amo la
libertad y la vida y amo a la
mujer que me excelsa y que me inspira
la ilusión de amor y
fantasear. Yo amo con
tal pasión y ella me
adora de tal manera que me da
la impresión que siempre
me hubiera amado. Y que yo
hubiera nacido para ella. Y este amor
, redentor por ironía o por sarcasmo de las cenizas
del pasado saca a
relucir diamantes para
recamar el manto de este mi único amor. |