EL   ALMA  DE AÑUSKA

 

 

Tu exótica belleza corporal

es más un celaje o un nimbo,

una perla con verberaciones de rubí,

por un rocio cuajado de luz.

 

Pero tu escultura espiritual es más bella,

sus formas están más decantadas

y aquella alma como una imágen real

es una garbosa melodia.

 

Aquél rostro es la cauda de un ángel,

el seno exhúbero es una ensoñación celestial,

los lazos de sus brazos son de seda

y las latas manos son hostiales.

 

Tal la imágen de tu alma,

la belleza conquien dialogo

y canino en la aventura

de este alucinado idilio.

 

Y nuetras almas

hechizadas y transfundidas

no son ya sino el efluvio

de un solo largo beso.

 

Y nuestro destino

surcar el mar ignoto

a la vela de un deliquio

en paroxismo.