LOS NOMBRES DE VENUS

1 de enero del 2000
Fabio era el artista de mi predilección
Su devoción por lo clásico
Su concepción sencilla y natural
Subyugo la admiración popular.

Sus ágiles paletas esbozaban querubines tangibles
Gacelas o madonas excelsas
Para la albricia y delectación
De espíritus normales.

No le inquietaba la pintura exquizofrénica,
Ni los alardes extravagantes
De los caprichos modernistas
De las novedades de cafetín.

Le repugnaba las imágenes larvadasa.
La exageración o el desbocamiento.
La deformación de la belleza
Y la mistificación del arte.

Tenía su escuela
Y hasta era acádemico:
La escuela de la naturaleza
Y la academia de su taller.

Fue al capricho de aquel pintor novel
Que se inventó un inventario
De mis tesoros románticos
Y mis valores artísticos.

Quiso pintar
La "Amada Ideal"
Con el singular encanto
De cada una de mis amadas.

Fue un sueño de artista,
Como sueño irreal.
Como irreal imposible,
Como imposible fascinante?

Acaso yo mismo supe jamás
Cual era el valor de los ojos de Eugenia,
Del torso de Maria Teresa, de
Los hoyuelos de Margarita
Y de la sonrisa de Malujhi?

Que supe yo de los flancos felinos
De Ana o Catalina,
De los labios de fresa de Chabeli o Millaytunay,
De los exhuberos senos de la Coque o Elvira
O de las pródigas formas de Blanca Rosa?

El garbo de Graciela o Carolina,
El lenguaje del rostro de cien mas
Jamás habrían conformado
Una imagen ideal.

Aurelia era mejor y Venancia superior,
Virginia, con su euforia monacal
No tenían par, ni Carmen rival.
Todas eran un compendio de maravilla
Y la flor y nata de la belleza.