Diez cristos curvados..

      Señor
yo que nunca tuve alboradas
tuve nostalgias y melancolías

El destino me negó las alegrías
me dio pesares y tormentos.

No tuve juventud,
mi niñez creció marchita,
escuálida, desencajada.

No tuve ilusiones,
tuve desengaños,
tuve agonías
cuando no tuve nada.

Implore a los cielos....
no vi asomarse el consuelo,
mis ojos desorbitados,
nublados, oscurecían.

En todos los altares
invocaba de rodillas...
mis lágrimas
inundaban las iglesias.

El llanto que al comienzo
fuera mi terror,
llego a ser mi panacea.
Mis ojos, donde no brillaban
mis pupilas,, yertos, desencajados,
eran las cenizas de algún fuego
extinto que el destino blasfema.

En mis labios
jamás se posó la sonrisa,
estuvo a flor de ellos
el acíbar, la amargura..

Y en aquellas manos albas
de mi niñez,
los callos del dolor
tallaron Diez Cristos
curvados en mis dedos.

Llevaba siempre el cuerpo postrado,
el alma de rodillas.

Tatuada de cruces el alma y
el cuerpo
magullado por los silicios.

Para ironía del destino.
cuando a mis puertas se allegaba
la esperanza...
La ilusión de una ventura,
el sismo
me aferro
en mayores aflicciones.