|
HORIZONTES DEL ‘MUSHCOJ’ El Regreso de Alicia
De
ambos lados de la Cordillera bajan a la vega, gargantas, barrancos, ramblas,
desfiladeros, cañadas y una variedad inverosímil de quebradas con valles
furtivos, donde el céfiro con su egregio órgano o una arpa eolia modula
cadencias y melodías telúricas. Allí está Cuyuchin
de La Pampa, que es en este lugar donde nació Alicia. Hoy es dos de noviembre; memorable día de
los difuntos. En los sotos y las vegas
el céfiro se impregna de fragancias, de recuerdos, toma el aroma de las flores
silvestres y lo esparce. Un sutil fluido envuelve al espíritu, lo traspasa y
lo hace como flotar y vibrar. Es un efluvio o una melodía que anega. Alicia
estaba en el cementerio familiar, sentada en una esquina del panteón. El
nombre de Ramón O’Brien Es tan ponderosa la influencia del
céfiro en la actividad espiritual que es fácil notar como se apodera del
hombre un sentimiento de plenitud y una emoción dulce y feliz que expande el
corazón y da a la mente percepciones claras. En La Pampa, el clima
cálido da al céfiro un sentido más vehemente. El aroma sensual de las
papayas, lúcumos y naranjos invade la atmósfera, se mezcla con el perfume de
las magnolias y heliotropos, hace acopios afrodisíacos en el polen de las
flores o en los bosques de chamicos y huarapos. La
influencia de la atmósfera se acentúa más cuando los fenómenos eléctricos del
trueno y del relámpago, de los fuegos fatuos o de las auroras dan su carga.
Estos factores cósmicos unidos a la topografía logran corrientes magnetizantes. Y en ciertas horas del día o especialmente
en ciertas estaciones del año se registra en la sombra una temperatura de más
de 30 grados que genera una ansiedad indescriptible. Entonces la brisa como
un filtro de bochorno o de sopor hace vibrar las aletas de la nariz y escozor
en la garganta, fustiga los nervios e ingurgita los vasos y las glándulas. Y
el hombre tocado por este soplo tibio que le acaricia y lo satura se
transfigura. Es una brisa sortílega que los
indígenas expertos en la observación de los fenómenos de la naturaleza lo
distinguen con el nombre de “ mushcoj”
y que en lo posible tratan de evitarlo con inmersiones en el agua o con el
humo de las fogatas. Pero los amantes explotan los efectos del “mushcoj” y esperan con paciencia Alicia se hallaba en Chesnut-Hill en un retiro cristiano cuando recibió la
carta de Eulogio. Era escueta y dolorosa. “Tu padre se muere. Acude si
puedes”. No la recibió en el momento que la envió, por eso no se enteró
de la muerte de su padre hasta dos meses después cuando regresó a La Pampa. Fue un golpe terrible, pero como era
positiva pensó que ya no tenía remedio y dando por finalizados sus estudios
decidió regresar aunque a su padre vivo no lo iba a volver a ver. Cuando regresó se hizo cargo de su
actividad Professional junto a Eulogio. El era veterano en la profesión y
ella recién egresada de Harvard de la especialidad
de psiquiatría. La clínica enclavada en las cumbres
disponía de un pabellón para internos esquizofrénicos, alcohólicos y adictos
a las drogas y había mucha gente trabajando. Su padre le había dejado una
gran fortuna, pero ella habituada a trabajar lo que menos le importaba era el
dinero. Eulogio era Moreno, ojos entre azulados
y verdes, atlético, de expresión extraña y crispada, de mirada triste. Supo
ella que no era feliz. Por su parte Alicia había
vivido alguna aventura sexual, tenia experiencias, pero ninguna suficiente
para recordar con frecuencia aquello que hubiera vivido. Al regresar supo muchas cosas a Tuvo experiencias sin duda, aventuras
pasajeras pero nunca se caló ninguna. Don Ramón le dio siempre libertad para
vivir a su manera y aprovechó lo que pudo esos años en Boston, los utilizó
para vivir lo que pudo, pero no comprometió sus sentimientos; creía que eso
era sagrado y que para comprometerlos con alguien había de estar muy segura. Siempre nos equivocamos Alicia, le decía
Eulogio, te lo digo por experiencia. No quiero que pienses que soy un
fracasado. Soy únicamente un hombre que se equivocó de mujer, porque lo más
hermoso del mundo es acertar. Amar y enamorarse es fácil, pero cuando no hay
conexión el amor también desaparece. Alicia era egoísta y si que lo era, ese
era al motivo porque no quiso compromisos. Eulogio le hacia confidencias que a
veces la dejaban un poco exhausta, porque ella prefería vivir al margen de
los problemas de su compañero de profesión. Se enfrascaba demasiado, como si
fuera el único tubo de escape. Era Sábado. No
trabajaban. Los médicos de guardia se hallaban en Las conversaciones con Alicia le inquietaban mucho. Cada día le contaba
una cosa nueva y ella lo compadecía y temía que aquella compasión se
convirtiese en otra cosa. Tenia que cuidarse. Era una persona independiente
que vivía a su manera y no podía enamorarse de Eulogio, pero las influencias
del clima y del “mushcoj” cada día
hicieron de ella la mujer mas débil, dulce y
apacible, apetitiva y sensual, hasta que termino rendida en los brazos del
amado, olvidando sus convicciones y añorando el recuerdo de su padre muerto.
Nadie escapa a los horizontes del “mushcoj”. |