Ardió por fin...

Ardió por fin la nieve en el valle y la montaña,
de tanto amor que hubo quemándonos el pecho,
quedo pegado eterno, el olor en nuestro lecho,
flotando en nuestro mar, que nuestros sueños baña

Quedó en los tonos rojos, de rojas amapolas,
quedó en la arena blanca de la tranquila playa,
en todas partes donde mi vista a mirar vaya,
regresan los recuerdos, como lo hacen las olas

y tengo que cuidarlos con todo sentimiento,
gozando, ya sin lágrimas, de momentos pasados,
pensando que quizás un día, en el futuro,

podremos revivirlos; o llegará el momento,
que pueda recorrerlos contigo a mi lado,
recordando, pausados, aquel amor tan puro.