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Ella No puedo dormir . Soy soplo de una roca y el sueño no me toca ni me ha de consumir. La luna es la nodriza de pechos como el oro que embiste igual que un toro a la noche que conquista. Es ella la razón de esta sombra incierta que de manera abierta muerde mi corazón. Es clara como el sauce, delgada como el vino. Su aroma y el encino se mezclan en un cauce. Un nuevo dueño cuida su lecho y su descanso. Su boca: frágil ganso, su beso: gris huida. Yo sigo aún despierto mirando el negro manto de un hombre cuyo llanto empapa mar y puerto. Ella duerme en calma como una línea fina y mientras mi retina, la guarda entre mi alma. |