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la ciudad es una trampa... La ciudad es una trampa, un momento pensado por un lagarto. Los pezones de la noche tienen sabor a
nylon y estiro mi caparazón hacia una vidriera
desamparada donde un maniquí bello como un aljibe se entretiene en un gesto inagotable, como si se dedicara a imitar la ciudad
desierta. Abrigado en el ron me encimo a lo
proclive y maniobro con la suavidad de un árbol
frutal entre la seducción del burdel y del
quirófano; seducción donde estoy obligado a
aguardarlo todo, a no esperar nada. A esta altura de la madrugada llenaría la
calle de caballos para entorpecer la costumbre de los
motociclistas. A esta altura de la desolación, si
pudiera robar, si pudiera matar lo haría, sólo por hacer algo, por saber que no he vivido en vano. |