QUISIERA SER EL VIENTO EN LA VELETA Hoy quisiera, compañera, surcar libremente el
cielo, dejar atrás la negra tempestad donde ha perdido su ágil rumbo mi viejo barco, ser un rayo perpetuo de luz para tus ojos y un volcán de alas infinitas para tu alma. La vida es como un cepo de caza olvidado en mitad de la selva, una cárcel tenebrosa que te atrapa y te deja morir lentamente, un loco laberinto de espejos retorcidos donde no existen arrabales para esconderse. Hay demasiados caminos en el horizonte que no llevan a ninguna parte, cementerios de palabras hermosas que guardan la tristeza sincera de esta soledad de piedra que late en mi húmedo y cansado corazón de náufrago. Por eso, compañera, por una vez quisiera ser el viento en la veleta y hacer girar la
flecha y alisar la espuma que se forma sobre las olas e inflar las velas cenicientas del destino con la brisa perfumada de tus dulces besos. |