TÚ SABES HACER QUE SIENTA...

Tú sabes hacer que sienta latidos
largos en mis venas, corrientes nuevas
en mi sangre, madejas de ternura
que estallan las fronteras
y rebasan los límites del último
horizonte. Eres el hilo que enhebra
mis sentimientos, mis locos arco iris
de sueños, las mareas turbulentas
que palpitan en mi alma.

Tuyo es el territorio de la seda,
el delirio de espuma que desnuda
las sombras e inunda de luz la tierra.
Eres el océano abierto y fértil
prendido en la sonrisa de un cometa.
Eres fuego, vida, uva fermentada
que madura el vino en la bodega
y enciende las bengalas del mañana.

Por ti, por las mesetas
de tu piel se deslizan mis dedos,
mis manos, mis labios, como veletas
que giran al ritmo y compás del viento.
A las montañas de tus pechos trepan
las olas dislocadas de mis besos,
los ecos repetidos de mis yemas,
los ríos desbocados de mi aceite.

Por ti, por tu existencia
pujan todas las células de mi ansia:
el ojo que mira desde la arteria,
la boca que te sorbe el corazón,
la oreja que percibe la tristeza
que emite tu voz llena de congoja.

Tú eres viva, azul, secreta y sincera
como una marea que abraza mis costas
y crece dentro sin que me dé cuenta.
Eres alga que se adhiere a mi cuerpo
y cura las heridas de mis penas
con el yodo colmado de sus manos.