HIMNO A LA MUJER

Mujer,

eres alba, espuma, nácar,

lluvia que derrota la sequía,

fuente de besos y volcanes

o el corazón salvaje del viento

derramando un vendaval de ternura.

 

Por tus venas corre

la salitre de los mares,

la savia azul del universo,

el rosal abierto y palpitante de la luz

latiendo primaveras nuevas.

 

En tus labios hay sonrisas de sirena,

palabras que suenan a mariposas blancas

y encienden antorchas en la tiniebla de mi tristeza

y derriten el hielo de todas las distancias.

 

Mujer,

remolino de sol y fuego,

desbordada marea de caricias

en cuyas olas navegan mis sueños

y se despeñan todos mis silencios,

eres luna con sabor a seda,

carnaval de chispas que teje mis relámpagos,

huracán de lava que dilata mis fronteras.

 

¡Oh, caldera infinita del amor,

bajel rotundo de velas desplegadas,

dislocada tormenta de lascivia!

¿Hacia dónde me lleva la corriente

desatada de tu loca pirotecnia?

¿Hacia qué destino me empujan

los latidos de tu fértil fantasía?

¿Hacia que puerto me arrastran

los vientos de tu ardiente singladura?.