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ESTE PROFUNDO DOLOR
Por caminitos pequeños muy poco
transitables,
recorría una mañana montada en mi alazán,
cuando paseaba por las extensiones de
la Hacienda de mis padres.
Sembradíos de cafetales, caña de azúcar,
árboles de aguacate, ciruelos en flor,
ganado vacuno y para mi deleite
una cría de conejos a cual mas bello
el más juguetón.
Por ir pensando en mis fantasías, no me dí
cuenta y mi caballo tropezó, por
consiguiente, al suelo me botó,
me quedé aturdida allí tirada en el suelo,
sin poder moverme siquiera,
pensando cómo me levantaría,
cuando.....
¡¡ Apareciste tú !!
Eras un jovencito de
apenas diecisiete y yo contaba
tan sólo catorce años,
con tus ojos vivaces, negros
y soñadores con tu bella sonrisa
me decías que cuidabas en la Hacienda
el establo y las caballerizas,
me decías soy tan feliz
pues trabajo en lo que más
me gusta a mi,
adoro los caballos y las potrancas salvajes.
Conversamos amigablemente,
me ayudaste a caminar lentamente,
me contabas de tus sueños y tus
anhelos de cuando fueras un hombre
completo.
Pasaron los días
volví a la ciudad,
recibí varias notitas tuyas donde
me relatabas la vida en la hacienda,
nos hicimos amigos me contabas tus cuitas
y yo era feliz al recibir tus misivas.
Pasaron los años
y volví a la Hacienda un día, no te quise
avisar
y como una loca te busqué,
quería saludar a mi amigo de la infancia
a mi amigo del ayer.
Fui a las caballerizas a buscarte allí,
cuando me lo contaron, yo no lo podía creer
todos Ellos me decían que yo había sido tu
razón de ser,
que hablabas de mí noche y día
desde la mañana hasta el anochecer,
y tú nunca me lo dejaste saber
y yo no lo adiviné.
Dijeron que dejaste la Hacienda
para irme a ver, más en el camino
dos mendigos te asaltaron y te hicieron tanto
tanto daño que acabaron contigo.
Recorrí esa arboleda donde
caminamos tu y yo,
donde empezó una amistad
que se convirtió en amor,
y ahora solo queda de ella
¡¡ Este profundo dolor !!
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