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A distancia...
Me invade tu presencia
sin conocer tu rostro,
sin sentir tu mirada,
sin percibir tu esencia.
Me invade tu presencia
al mirar por la ventana
y admirar al sol en su
lento peregrinar hacia
el mundo de los sueños.
Me invade tu presencia
sin causa, ni motivo;
y al cerrar los ojos
imagino el color de tu
cabello, la luz de tu
mirada y el tono de tu voz.
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