EL BOSQUE

Caminando por el bosque
a un gran árbol me arrimé,
y sintiéndome muy cansada
a su sombra me senté.

Me sentí como en la gloria
contemplando aquel paisaje,
con sus hermosas flores
y su bello arbolaje.

Tropezome con un hombre
que por allí paseaba,
encendiéndose un cigarrillo
al que al suelo más tarde tiraba.

Como una pesadilla
aquello empezó a arder,
con unas llamas tan enormes
que no podías ni ver.

Nunca perdonaré
semejante desatino,
que con su inconsciencia
causó tan fatal destino.

El destino quiso más tarde
que el cielo se compadeciese,
enviose una gran lluvia
para que aquello no ardiese.

A pesar de aquella lluvia
un gran daño causó,
la torpeza de aquel hombre
que muerte y dolor causó.

Con este verso modesto
alerto a la humanidad,
hay que cuidar nuestros bosques
para poder respirar.