LA BELLEZA NO TIENE PRECIO

 

 

Dos mil pesetas le doy

si me vendes esas dos rosas,

más yo le dije que no,

pues eligió las más hermosas.

 

Con gesto un poco enfadado,

insistía e insistía,

por mucho que no quisiera

a cualquier precio conseguiría.

 

En esas dos rosas

yo tengo mi corazón partido,

una es mi gran amor,

la otra la que me dió el ser,

no insista usted señor,

no se las puedo vender.

 

Te envidio amigo mio

por todo lo que posees,

la belleza de las flores

y el amor de la mujer.

 

Yo no tengo tanta suerte

pues las quiero para adornar,

por eso me conformaré

con las que tu, me quieras dar.