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LA BELLEZA NO TIENE PRECIO Dos mil pesetas le doy si me vendes esas dos rosas, más yo le dije que no, pues eligió las más hermosas. Con gesto un poco enfadado, insistía e insistía, por mucho que no quisiera a cualquier precio conseguiría. En esas dos rosas yo tengo mi corazón partido, una es mi gran amor, la otra la que me dió el ser, no insista usted señor, no se las puedo vender. Te envidio amigo mio por todo lo que posees, la belleza de las flores y el amor de la mujer. Yo no tengo tanta suerte pues las quiero para adornar, por eso me conformaré con las que tu, me quieras dar. |