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Historia de la Noche Fragmento XXXVI La partitura de una lágrima delinea las fracturas de un faro y confunde el
embarcadero de mis sueños. Algo está muriendo aquí. He recorrido mundos difusos, habitaciones cerradas por el tiempo; en un vahído, he sido juez de la nostalgia, pero sobre todas las cosas, algo ha muerto en los aposentos de mi
capitolio. La guardia se llevó al último pájaro, sin lengua y sin alas. Se lo llevaron para siempre y nunca volverá. ¡Gritó y gritó! Todavía, lo veo pasar frente a mí y sus gritos se resbalan en las paredes como aceite y alambres enroscados en una misma resina de
desesperación. ¡No hay nadie más! Ahora, definitivamente, no hay nada. |