VIDA EN MI SOLEDAD

En los días de mi soledad recuerdo
Las caricias que brindan tus manos
dónde entregas el corazón palpitante
de ilusiones y deseos, pasiones enclaustradas,
las acompañas de besos y casi en un susurro
que brotan en súplica de tus labios diciéndome,
goza,  goza vida mía.

¿Como frenarme la lluvia de estímulos?
Torrencial y manantial de ríos de aguas blancas.
Si el cuerpo lo pide a gritos.
No puedo ni quiero renunciar a tu piel y caricias
Volviendo atrás
y perdiendo tus labios en el tiempo que no se detiene.
Eso es controversial.

Pensar que estoy viva, y querer morir,
Para seguir huyendo y refugiarme
en la realidad  de la existencia misma
de mi triste soledad;
Donde solo en el umbral de la puerta
de la vida misma, me rehúso a seguir teniendo
Y llevando cada día a cuestas sujetando al alma
En días sin auroras y ocasos sin matices.