El amor entre las piedras y el agua del río.


                
                 ¿Quién no le  ha escrito al amor? o pensado en un amor......

                 ¿Quién no tiene hasta tatuado en su piel ese amor?.  Hay quienes han levantado muros y grandes construcciones bellísimas arquitectónicamente hablando a través de los siglos, como los Jardines Colgantes de Babilonia, o las  pirámides de Teotihuacan.  

                  Por amor se es capaz de todo y por todo y en cualquier lugar del mundo......... Pero hoy hablaré de otro amor......ese amor que ni la distancia ni el tiempo borra......y en ocasiones ni el dinero lo compra.

                
                 Y es el amor a la tierra, amor que ha penetrado por las pupilas dilatadas que se iluminan al ver las praderas y montañas en el horizonte, y que con el olfato, al trasportar el viento su perfume de tierra húmeda y fresca, con el verdor de la naturaleza, hacen que la piel se estremezca y te de un mejor sentido a la vida, hacen que de la garganta, salga un canto o un silbido cuál fuera el trineo de una parvada de pájaros  anunciando el regreso al nido, alegre entonando la dicha de poder pisar tu tierra que te vio nacer y de  nuevo regresar a ella.

                
                 Allí, parado entre la brecha que te llevará hasta los potreros y los grandes pastizales, te detienes y agudizas el oído como si fueras brújula o radar en busca de ese encanto único que es el correr del río, enderezas más la espalda encorvada por el tiempo en el trabajo y pasan por tus pensamientos el momento de llegar hasta la orilla del río orientándote por el camino y recordar todos los momentos que has pasado en el, buenos y malos, de penas y alegrías de los grandes amigos y las preciosas mujeres que un día, tus pupilas y manos, vieron entre las aguas aparecer.

                
                 Suspiras, y sin importar el paso ni el ritmo de tu caminar, de repente sacudiendo un poco la cabeza pasando tus manos sobre de ella, sonríes y te dices "como pasa el tiempo", ¿dónde quedó mi gran melena, tal ves se le olvidó a ella que podría ser montaña, que pasan los siglos y siguen en un constante verdecer,

              Y así suspirando tratando de recordar que día es, y que mes estás, sonríes al pensar, la fiesta del pueblo se acerca, y aquí, pasarán tormentas, crisis y gobernadores, pero la fiesta del pueblo siempre se da y se festejará.

               
                 Haciendo un lado las penas, piensas que ésa noche, bailarás y con un poco de suerte y unos tragos de tequilas y aguas ardientes  hasta cantarás, no importa si hay trío o mariachi y banda también, con una guitarra y unos cuantos amigos a los lados te encontrarás y los ojos de una joven te harán estremecer y querrás cantarle entre tus brazos y así amanecer...

            
                 Hoy, pudiste pisar la tierra que amas, caminar entre los pastizales y los grandes maizales, bendito tu! que pudiste hacerlo!, anda toca la tierra, agarra un puño y huélela, híncate en ella,  que miles y miles de seres estarán llorando en su almohada por no poderla ni siquiera oler a través de los viento que soplan del sur, porque sus sendas han sido otras y su destino, aún no es el de regresar a ellas.

                
                 La tierra que amas.................y que tal ves, nunca volverás a ver.... allí se quedaron los años y los recuerdos, pero eso no es todo, el dolor y el suspiro es la desgracia que la gente que amas...........no la has podido en tus brazos tener......y tal vez jamás en tu casa de las grandes ciudades ni el umbral de tu puerta tocarán sus pies descalzos.

               
                 Anda sigue tu camino, y tus jornadas en las grandes ciudades, que siempre habrá quien cuide de los campos y las siembras y que cada día, son más mujeres las que se dedican a la labor, porque sus hombres y sus hijos contigo en la ciudad están.....

                
                 La tierra no es rencorosa, cuando quieras ella esperándote está y no es indiferente, solo te pide volver, si es en polvo no importa ella te arropará entre sus llanuras, surcos y siembras y uno que otro rosal.

                
                 Contento y con amor, ve por tu camino.......que el destino se encargará de todo  lo demás.