Mi nombre

 

David significa querido.

Pedro es piedra, José talla madera.

Juan porta Evangelios, Rut es bellísima.

 A mi me pusieron Elvira

que es nombre de reina.

Reina sin trono, reina perdida.

 

Incluso desnudos

llevamos puesto nuestro nombre.

Con él:

Hacemos tarjetas, firmamos cartas,

pagares, letras y algún cheque sin fondos.

Lo susurran los amantes,

lo repiten nuestros hijos

cuando necesitan amor o se sienten perdidos.

Se escribe en una tarta

o en un graffiti amoroso en la valla de la esquina.

Pero,

al final, lo dejamos atrás,

grabado en una lápida

o en un punto de una página de la Biblia.

Esperando que Dios nombre sus tribus

en el último día ; Sem, Cam y Jafet.

 

Hay tantos nombres en el camino

como hojas en Octubre:

Arden brevemente en mi lengua,

y su humo podría convertirlos en un

amanecer crepuscular,

de quienes perdieron la vida

en arras del olvido.

Mi nombre es Elvira.

Soy reina de un castillo de Castilla.