En la grupa de un caballo Aun recuerdo aquella tarde en que me subiste a la grupa de tu caballo alazán. Y que con la pasión del fuego marchamos a romper corrimos a ritmo del viento antes que la luz llegara al suelo. Junto a la hierbabuena hicimos un nido con nuestro cuerpos cautivos. Yo temblaba, la hierba me acariciaba y tú, fuerte y altivo, buscaste mi vida, mi centro, mis delirios. Amapolas sin humo, tú, con tu sombra y pasión dejas tu semilla al olvido de aquel campo, de aquel trigo. No queremos más hijos, que este viento del sur, nuestro caballo blanco y un sol vertebrado. |