En la grupa de un caballo

 

Aun recuerdo aquella tarde

en que me subiste a la grupa

de tu caballo alazán.

Y que con la pasión del fuego

marchamos a romper el horizonte

corrimos a ritmo del viento

antes que la luz llegara al suelo.

 

Junto a la hierbabuena

hicimos un nido

con nuestro cuerpos cautivos.

Yo temblaba, la hierba me acariciaba

y tú, fuerte y altivo,

buscaste mi vida, mi centro, mis delirios.

 

Amapolas sin humo,

tú, con tu sombra y pasión

dejas tu semilla al olvido

de aquel campo, de aquel trigo.

No queremos más hijos,

que este viento del sur,

nuestro caballo blanco

y un sol vertebrado.