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INTENTO
(a mi viejo) Un día se fue y dejó una ausencia grande como el mundo larga como un siglo se fue y lo seguí pero mi camino iba por otra vereda y le dije que lo quería lo de siempre lo de nunca lo que pude esperando que al menos en la otra vereda se escuchen
los ausentes Diez años sin fumar la nicotina escribe de nuevo sobre los pulmones ladran libros desordenados música de insomnio pienso que pensarás bajo la ducha a minutos nomás de los juegos del deseo mientras un hijo duerme en la otra pieza y el otro es parte del agua
de tu vientre La canción sigue siendo la misma cantaban los zeppelín en el trasnoche del Rossini yo hacia mis primeras armas en el amor y aprendía estoicismo práctico
frente al Penna en la garita de la 514 4 grados bajo cero pm ella tenía ojos claros y jurábamos encontrarnos en el futuro fecha y hora un día pasara lo que
pasase hoy probablemente tendrá hijos o algún divorcio a cuenta de la cara que se merece al Rossini ya lo reciclaron y yo apenas me acuerdo de la fecha de mi cumpleaños Me encanta volver
a mi pueblo de tanto en tanto ir a la chacra a ver a la Brígida criando hijos de hijos y haciendo milagros a la hora de la
comida
y sentarme con el tío más sabio del planeta a enturbiarnos los ojos de tintos y
nostalgias allí el tiempo es un manzano a la orilla de una acequia y el olor de la tierra tiene el aroma
de la infancia
tiene nombres que hablan del otro lado de la lluvia
nombres que vuelven desde el costado feliz de
la vida
tibios
nombres que me enseñaron a amar Las golondrinas de plaza de
Mayo
volaban en el viejo Winco
de la casa de Sergio afuera terminaba una guerra
absurda y madres giraban sobre nombres ausentes
su cuota de justicia tuvimos suerte los que como yo veníamos de lugares donde nunca pasa nada la historia la escriben los que ganan
cantaba Nebbia en la otra historia nosotros crecimos con el
miedo en los ojos y las alas y tuvimos que aprender a respirar un poco de fe
para poder vivir sobre los libros de la buena memoria
llevamos escrito como el anillo del
capitán Beto
un signo del
alma El club de los corazones
solitarios
de la calle Irigoyen 978 2do A cerró sus puertas cuando me mudé de
barrio
y de mujer el tren nocturno daba las 11 pm y volvíamos de la ciudad a sacudirnos la soledad
en un tinto dudoso en el aire jazz
del mejor
humo y compartir historias de
desencuentros el Martín se fue a vivir con Mariel Darío estudia contrabajo
en el conservatorio a Mario lo escucho en la cortina de la radio y el Hujes eligió el mar
allá en el sur de esa época la costumbre de la puerta abierta
y un plato de mas por si alguien cae con un sueño a la hora de la ternura
y el abrazo Ayer nomás
Sanyu cantaba canciones de Silvio
vos robabas boinas
a libros de Neruda y el Martín y yo moríamos en un mano a mano de ginebra en algún viernes de guitarreadas
en el club
la ciudad era una rayuela de Cortázar que empezaba en el parque de Mayo y terminaba en los mates de madre en casa de las Varela aprendíamos que la vida es una moneda
de buenos amigos
de tibios momentos donde cargar las pilas de los sueños y escondernos de los ojos de la soledad
hoy cumplís años el nuevo siglo se llevó la Nelly
nos regaló hijos
lo de siempre una de sueños y otra de sal en el mismo estereo gastado
fito que empuja
y dale alegría
alegría a mi corazón Esa mujer apareció una tarde de ojos anclados en la lluvia se descalzó el abrigo el otoño, la mirada camino hacia mí como
a la muerte
o la esperanza dijo cosas que siempre guardaré en los muelles de la memoria vino a enseñarme la magnitud de un beso la eternidad que hay en el salto
de arriesgar en el otro esa mujer llevaba un puerto atravesado en la nostalgia una herida de sal mordiéndole la infancia y cuando dijo amor de
sus ojos
llovió todo el mar |