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La Bailarina del Soho
Tres pinches
flores de sangre.
La llama de la vela
se encandila la cuchara
en sus colmillos.
Un mar de nervios
desata la espera.
Posiblemente muera
con la mortandad
en sus ojos
y la parquedad
En su vida.
La lámpara le observa
la oscuridad por la
ventana entra
para compartir el vicio
dos en la cama...
y permanezcan
como la pobreza
y la rutina.
Se visten de lentejuelas.
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