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Arte y
Oficio
Voy a poblar los espacios
entre los dedos,
cabalgando en inútiles monturas de hojalata,
hasta oxidar mis oídos,
lavando derrotas amarillas
con poco tiempo, y a grandes rasgos.
Si el tiempo supiera
de esos lugares verdes
que te dibujaba con voz perpetua;
vez, tras vez
hasta desgarrarme las manos,
dejando sangre en el paisaje de tu sombra.
Vamos, dame tu rostro...
¿por qué te escondes,
y luego sales con esa cara de fracaso
intentando intimidarme?
Si persistes en seguir dormida en la levedad,
Jamás, jamás será madrugada de nuevo.
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