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DE PASADA POR LA VIDA. Voy bostezando un
rocanrol, cada vez que tu corazón, sin prisa y sin razón, me va arrancando monalisas. Es duro para un
mortal, aguantar en el zaguán, sin una copa de más, que le devuelvan la risa, Esa torpe carcajada, bienvenida de la nada, que nos hace vivir más, cuando un sueño se va. Y ese tango
compadrito, ya no tiene más nostalgia, y araña una guitarra, que acaricia como a un hada. Y los sueños
postergados, los amigos los muchachos, la rubia, y su minifalda, y el escote de su espalda, sirven como adelanto, del pago de un dinosaurio, en el hotel mas barato, donde más nos hace daño, y sin querer nos da paso, al traspié de otro mal paso, que se esconde moribundo, en un cuarto de pensión. De que sirve
abandonarte, si siempre estoy volviendo, del reloj de los recuerdos, de la prisa que me apura, de la culpa que me culpa, de la cura que no cura. Y acá estoy
abandonado, como letrina gastada, como triunfo sin medallas, como guapo sin facón, como un torpe equilibrista, resbalando por la pista, y cayendo tan despacio, por el túnel del fracaso. Sin embargo no me
entrego, aun tengo par de mentiras, también tengo utopías, y una vida mal vivida, que en mi sabio relicario, significa bien parida. Una casa con tres
pinos, la guitarra, algún grito, un amigo, un hombro escrito, una mesa con cerveza, y una madre de frambuesa. De mi padre poco
digo, pues si digo ya no escribo, es mi cuerpo hecho alma, argentino bien de Italia, una mesa compartida, el asado del domingo, la paciencia del demonio, y hay un par de comodines, que me guardo para el moño. La bandera Argentina, las pasiones de otras vidas, un cigarro apagado, detrás de otro cigarro, las canciones, los poemas, alguna que otra cenicienta, el orgullo sin saber, de saber que estoy viviendo, entre tanta mierda suelta, aun sigo sobreviviendo, y cuando se acaben las pilas, de este novato suicida, inventaré alguna excusa, para afanarte otra sonrisa. |