Realidad y fantasías

 

Cuando al girar me encontré con su cuerpo

toda mi timidez quedó al descubierto.

Apoyaste tu  mano

en mis recuerdos

y descubrí que no era

una fantasía, todo era cierto.

Tener que compartir ese momento

llenaba de placer el dulce encuentro.

Cuando nos fundimos

en el pecado,

dejé mi timidez

dormida en el pasado.

Me apropié de tu cuerpo

con tal descaro,

el goce fue mayor

al vernos descontrolados

y al girar nuevamente

hacia el otro lado

te descuidé un momento

y tú ya habías volado