|
Realidad y fantasías Cuando al girar me encontré con su cuerpo toda mi timidez quedó al descubierto. Apoyaste tu mano en mis recuerdos y descubrí que no era una fantasía, todo era cierto. Tener que compartir ese momento llenaba de placer el dulce encuentro. Cuando nos fundimos en el pecado, dejé mi timidez dormida en el pasado. Me apropié de tu cuerpo con tal descaro, el goce fue mayor al vernos descontrolados y al girar nuevamente hacia el otro lado te descuidé un momento y tú ya habías volado |