A mi esposa

 

Te recorrí con mi boca

Te acariciaban mis manos

Y ese cuerpo adormecido

se entregaba relajado

 

cabalgando por los salvajes

límites de tus encantos

tus pechos entumecidos

pedían a gritos besarlos

 

Tus gemidos y mi excitación

Descontroló ese momento

Y ese grito que brotó

Desinhibió tú silencio

 

Abriéndote como flor

Abrazada por los vientos

Que me lleno de locura

En el espacio y el tiempo

 

Nos amamos tiernamente

Como nunca imaginamos

Te estrechaba suavemente

Nos miramos embrujados

 

Navegamos en la tormenta

De los cuerpos apasionados

Cuando sentimos de repente

El explotar del tornado.

 

Sentí que levitaba como por obra de un mago,

 tu pelvis y la mía en espasmos se estrellaron 

rompiéndose en mil pedazo

Entre sollozos trinando.

 

Abrí los ojos lentamente por tus susurros a mi lado

seguías excitada reclamando mis cuidados

la suavidad de tú piel la bebí solo de un trago

y tú me comiste todo como un banquete esperado