Hasta la vuelta

 

Cuando me muera

quiero alrededor mío,

los más sencillos

los más genuinos.

Todos los que pasen

y me quieran ver

pueden pasar,

no me moveré.

Las mujeres

más divinas, opulentas,

histéricas y tranquilas.

Los hombres

que me odian,

por lo que creen que soy

y los que me quieren,

por lo que no soy

incluyendo los amigos.

Las lesbianas y los gays,

tranquilos, asumidos,

respetuosos, presumidos,

extranjeros o argentinos

los pobres de espíritu,

los ricos sin plata,

los negros de alma,

los blancos de palma.

Abstenerse los genocidas,

los fachitas, arrepentidos,

traidores, xenófobos y

racistas.

Entrada libre

para los animales, los indios

la izquierda militante

y todos los atorrantes.

La música bien fuerte,

con cuecas, folclore,

pasodobles, tarantelas,

con tangos y con rancheras.

Cuando me muera

cuenten chistes picantes,

que haya vino y cerveza,

tortas fritas, milanesas,

para que haya valido la pena

haber dejado la vida

en una mañana bella.