Darse cuenta Desde lo más profundo de mi ser donde nace la realidad y muere la fantasía, desde ese lugar, me voy dando cuenta que lo que el hombre nos da, no es amor, no es pureza. Tal vez, en su recorrido, se aparte de lo que es su esencia, cargándose de a poco, de miserias, de tristezas, que va acumulando invadiendo su conciencia. Cuando pasan los años, envuelto en un mar de ausencias se va encontrando a sí mismo con la gran soledad acuesta apagándose lentamente porque mató su inocencia. |