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PALESTINA POST-ARAFAT - ¿O
DEMOCRACIA O EL INFIERNO?...
¿A alguien con dos dedos de
frente se le podría ocurrir proponer que el judaísmo fuera
la nueva religión del Vaticano?...
¿A alguien con dos dedos de
frente se le podría ocurrir proponer que el pueblo judío
asumiera a Cristo como su Mesías?...
¿A alguien con dos dedos de
frente se le podría ocurrir proponer que los muertos resucitaran por
decreto?...
¿A alguien con dos dedos de
frente se le podría ocurrir proponer que la hoz y el martillo se
transformaran en los símbolos del capitalismo?...
Entretanto, no
son pocos los que proponen como condición sine qua non ,
que países -la mayoría de las
naciones árabes y el pueblo palestino - adopten
el sistema democrático como forma de gobierno, a pesar de que
tanto los pueblos de esos países en general como el pueblo
palestino en particular estén "gobernados"
por un poder religioso situado
más "arriba" de todos los sistemas de gobierno (a
excepción de las dictaduras militares).
Democracia no se impone por
las armas ni por decreto presidencial, porque ella existe como consecuencia
de un acuerdo entre las diferentes tendencias e
ideologías que componen la sociedad, por el cual todos se
comprometen a renunciar a cualquier poder que emane de cualquier instancia
que no sea el gobierno legalmente constituido.
Es por eso que en todos los
países, reinos, emiratos y principados donde la religión desempeña un
papel preponderante, la democracia no existe, o donde "existe",
no pasa de ser un simple adorno sobre la heladera del fundamentalismo
religioso.
La libertad individual
es indispensable para que la democracia representativa pueda
echar raíces que penetren en el suelo de la
sociedad, y en todos los lugares en los cuales la religión es la última
palabra, la democracia no logra fructificar como sería
deseable, ya que "la
palabra de dios", invocada con destreza
profesional por los
voceros oficiales del "más
allá", es tan indiscutible cuan
definitiva. Podemos encontrar ejemplos que ratifican lo dicho en
la mismísima América profunda, donde el evangelismo televisivo
determina para millones de personas quién es el candidato de dios (Bush) y
quién del diablo (Kerry).
Los fundamentalismos
religiosos de todos los colores (principalmente el judío, el cristiano
y el musulmán) impiden el pleno ejercicio
del libre albedrío, que es el combustible que hace
funcionar el motor de la democracia. Por
eso es que muchos de los
países considerados "democráticos" no lo son de
hecho, porque una parte muy considerable del pueblo no
aprendió a comparar para poder elegir, y eso porque a la
mayoría de los gobiernos de la mayoría de los países
"democráticos" no le interesa educar y enseñar a elegir. Pero
bueno, ese es otro tema.
Pienso
que colocar la instauración de la democracia como
precondición para la creación de un estado palestino libre y soberano es lo
mismo que intentar imponer a países no desarrollados soluciones
macroeconómicas aplicables a los estados ricos, como por ejemplo
las recetas del FMI: un seguro y rotundo fracaso.
Imponer una
democracia formal a pueblos que no están ni
organizados ni preparados para recibirla y ejercerla es abortar ab initio un proceso que de
otra forma menos impositiva podría llegar
a convencer a esos mismos pueblos que
la democracia representativa es la forma de gobierno
que más les conviene, ya que la jerarquía
religiosa - amenazada por la pérdida de poder que
tal cambio representaría para ella -instigaría a los fieles con
sermones apocalípticos y homilías amenazadoras a oponerse al
derecho de poder elegir, acusando a quienes lo
propongan de ser ni más ni menos
que terribles enemigos de
la "voluntad divina".
Solamente el tiempo puede
administrar las pequeñas dosis de cambio que deben ser inyectadas progresivamente en
las venas de los pueblos para que estos no caigan
víctimas de una sobredosis letal. Cuanto más anclado esté el
pueblo en fetichismos o dogmas de fe, menor será la dosis y mayor el
tiempo requerido para la adecuación a la libertad de pensar por
cuenta propia.
Por lo tanto, el
sistema "tribal" que impera en muchos pueblos y países
del mundo no puede ser considerado como un
obstáculo obligatoriamente insalvable, ya que tal tipo
de "administración" de la ciudadanía no
exige el uso de la fuerza bruta, sino tan solo la aceptación implícita
y explícita de los ciudadanos, lo que deja una puerta abierta al cambio
pacífico hacia un sistema menos opresor.
La no-democracia del pueblo
palestino no debe servir como pretexto para postergar la creación de un
estado propio, ya que se trata de una enfermedad benigna que buenos
gobiernos curan para siempre. Cualquier intento de imponer
democracia (como se pretende en Irak) resultará en una de dos: o una
democracia tutelada (que no es democracia) o una dictadura
disfrazada , que viene a ser lo mismo.
No hace mucho
Europa vivía bajo regímenes feudales. No hace mucho el continente
americano era un amontonado de colonias. No hace mucho China y Japón eran
propiedad de dinastías omnipotentes. No hace mucho la Unión Soviética
imponía por la fuerza sus deseos a no pocos países periféricos en los
cuales los políticos locales reinaban pero no
gobernaban.
No veo por qué el Medio
Oriente no pueda transformarse a medio plazo en un espacio
democrático donde la voluntad popular sea el verdadero gestor
del interés popular. Es solo una cuestión de tiempo y de
paciencia, porque en ese juego del todo o nada que se desarrolla
en Oriente Próximo, o se paga para ver las cartas
del adversario, o se pierde por no arriesgar.
Bastan unas pocas horas
para que un golpe militar incruento transforme una
democracia en una dictadura, porque dichos
golpes se dan en pequeños escenarios y con muy pocos
actores, pero los efectos de una dictadura - militar o
religiosa - requieren una generación o más
para desaparecer y transformarse en una democracia, porque
sus metástasis malignas enferman a casi todo el cuerpo
social.
No hay tres, porque
una de dos: O le damos tiempo al tiempo, o estaremos
perdiendo el tiempo, porque cada día que
se desperdicia cuesta años recuperarlo.
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