ONCE DEL NUEVE

 

A todos los justos homenajes en memoria de los miles de inocentes que perecieron en los atentados del 11 de septiembre, agregaría que no debemos olvidarnos de incluir en las oraciones o en los discursos a los familiares de las víctimas de la venganza, que sólo en Afganistán e Irak ya superan en muchas decenas de miles - y solamente a las muertes de civiles me refiero - al número espeluznante de las víctimas del terrible atentado de las torres.

Tampoco podemos olvidar de homenajear  a la Libertad, que es la mayor víctima de los hechos, ya que el gobierno Bush con la ayuda de sus secuaces  - ya sabemos a servicio de qué intereses - está desmontando con persistencia, insistencia, premeditación y alevosía todo un sistema de protección de derechos que tanta sangre le costó a la sociedad civil conquistar a lo largo del siglo pasado. Y claro que tampoco tendríamos que olvidar de dedicárselo a las futuras víctimas inocentes que se cobrarán las guerras que se inventarán en nombre de dios, en nombre de la paz, en nombre del bien, en nombre de la libertad, en nombre de la democracia.

Finalmente, si no fuera pecado casi mortal en esta sociedad del pensamiento único post-atentado, del pueblo teledirigido, de los rebaños de amaestrados e hipnotizados imbéciles, diría - sin omitir que me opongo de cuerpo y alma a los atentados terroristas - que lo que ocurrió el 11 de septiembre de 2001 fue un precio muy pero que muy barato que USA pagó por sus acciones.

Basta recordar Vietnam, Corea, Hiroshima y Nagasaki, Plan Cóndor,  los gobiernos de toda la América al sur del Río Grande - títeres a servicio de los intereses de los patrones - y la globalización sin alma de los derechos del capital sobre el trabajo, para entender algunas de las razones que pueden llevar a algunos insensatos a cometer actos de indescriptible indignidad, como fueron los atentados del 11 de septiembre. Y cómo no, debemos condenar la intolerable desproporción de la respuesta que ya se produjo, y que mucho me temo, es el principio de algo muchísimo peor.

La dolorosa verdad es que lo mucho peor ya muestra sus agallas.  Venezuela e Irán  ya están bajo la mira de los comerciantes de la muerte, y hay otros en la cola de espera.

        Bueno, que nadie se confunda: abomino actos de terrorismo contra la población civil, y entre ellos los brutales cometidos sea por quien sea el 11/09/01.