El regreso

 

Recién llegado a mí mismo,  miro alrededor, buscando en los bolsillos del amanecer los colores del recuerdo, pero cansado de recién llegar, me acuesto en las horas que pasan y cuelgo la noche en la puerta del olvido. En los balcones del sueño, malvones rezan respuestas sin preguntas, y desde el fondo del silencio, la soledad vigila y acompaña, tejiendo el telón que cae sobre las preguntas sin respuesta.