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Relato de la huida
constante
(Segunda Parte)
Como aquél fiel
vagabundo que se pierde con soltura
yo me pierdo y me he perdido en tus calles y avenidas
donde hombres y carretas no parecen ser distintos
donde puedo, en cada esquina,
dar la vuelta
o continuar.
Como aquél ladrón
errado,
capturado al medio día
Así fui yo sorprendido tras robarte diez segundos
Empalmados y licuados en el más confuso beso
como el agua, como el fuego.
cual elíxir, cual veneno.
Como aquella bestia
ahogada en su sangre y su saliva
Es así como me ahogo en mis palabras y omisiones
Intentando hacer tejidos
con estambres de coherencia,
sedas finas de cordura
y listones de ansiedad
Como aquella pobre
oveja
Frente aquél lobo sin hambre
Como aquellas altas torres
Esperando derrumbarse
Así parece dibujarse poco a poco y palpitante
el final del juego ingrato
que pensaba yo ganar.
Como aquella vieja
herida que hoy por hoy se encuentra alegre
Por burlar la cicatriz y poder sangrar de nuevo
Es así como parezco de antemano festejar
Que no importa el resultado
(la derrota, estoy seguro)
lo importante fue jugar.
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