VIENES

vienes a mí como  ventisca
hielas  por momentos el torrente
eres celaje
            aquietando los sonidos y los tintes

celebras como arroyo
trayendo gorjeos
arrullas como el nido
                    de ave exótica

desparejas el camino
               donde los pies se atreven
e infaliblemente
recorres los senderos
                   que persisten olvidados

aclaras las mañanas
                  de cada invierno
prendes las luciérnagas
                      en la noche

aceleras el galope
              de este potro embravecido
y montas
la espuma blancuzca
                  en la carrera

sujetas las riendas
aprietas los estribos
manejas el látigo del dolor
y con sutil sabiduría
                 le llevas al establo

desatas la cincha
retiras los arneses
escondes la montura
desnudo y libre
hundes entre  paja amarilla y perfumada
este amor desbocado
        que no sabe de rodeos ni palenques