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Oquedad
Quise escribirte un poema con estéticos cuartetos. Pensé en lo que
traigo
dentro para plasmar mis sentimientos.
Me vi niña abriendo del tamaño del mundo los brazos, y no. Creyéndome
hormiga miré al cielo buscando del manto azul al suelo la medida, y no.
Intenté ubicarte en momentos y surge la expresión errata: sucumbes mañana,
prevaleces en mi hoy germinando del ayer.
Y las fuerzas, ¿decir que te amo con todas las fuerzas? Sólo las del
cúmulo
de tres décadas.
Desde que entré a los pasillos de tu existencia sigilosamente, descalza con
mi alma en cueros, me es imposible describir mi amor en versos.
No, no existe en el diccionario el sentir mío ni palabras que rimen con mis
ganas.
Anulaste lo tangible nombrando tuya en mi corazón la oquedad.
¿Ves? Te amo sin espacio, sin tiempo.
Te adoro con piel porque vives en mi cuerpo.
Y reniego por no poderte escribir hoy los mejores versos.
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