Escarcha
En
mis adentros no hay dolor
ni llagas que mitigues.
Es el ulular de fríos sepulcros
el que a tus oídos gime.
Tu
presencia trae en pleno invierno
flores blancas a mi almendro:
Dos matices en una pasión,
tu sapiencia de "amor" ajeno de celo.
Deja
reposar mis pies descalzos
en tus playas carentes de prisas,
mirarme en la transparencia de tus ojos mar,
embriagar mi gusto de tus frutos.
¿Yo?
Yo te doy mi cintura deshabitada,
mi mente ilógica con escarcha
y lo que puedan parir mis manos,
hoy tuyas, flacas, vacías y frías.