Gotas

En el momento en el que se respira la quietud obscura que demarca inconsciencia de cordura, me escapo del lecho, mueble frío de tormento. Rescato al corazón del estatismo y empiezo a conjugarte con el tiempo.

El cielo llora. . . y entre sinfonía de gotas comienzo a dialogar con las bocas letárgicas de ángeles en las paredes que apenas alcanzan a balbucear tu nombre, rompiendo así el silencio asueto de mi casa.

Me has enseñado a inventarme "yo" y mirar hacia tu horizonte, pero se te ha olvidado enseñarme cómo atisbarte, cómo adivinarte cuando te deslizas así. . . de mi tiempo, de mis dedos.

El cielo llora. . . y continúo caminando en tus rescoldos, buscando tu camino en letras verdes, esperanza que estos ojos albergan.

El cielo llora. . . ya mañana será un día normal: guardaré el tostador en la nevera, bautizaré a todos con tu nombre, . . . sí, los pastos serán verdes mañana.

Hoy. . . hoy en mis noches llueve.