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La mujer
del cántaro . Cae la
mañana sobre un
húmedo espacio. . Camina una
mujer por una
perdida plaza de un
lejano pueblo... ...en un
perdido espacio. . El agua de
la fuente chapotea en
la balsa y ella
camina, cántaro en mano. . Telas
oscuras la cubren ...y camina
despacio. . Al fondo
una casa, quizá su
morada... pequeña,
baja, lúgubre. . Una puerta
resquebrajándose de madera
ennegrecida que
entrever deja al abrirse un patio
pintoresco de baldosas
rojizas. . En la
amplitud rechina la polea de
un pozo, entre
telarañas deshilada
la cuerda . y un
caldero inservible. . Y ella
camina... atraviesa
un patio, las
escaleras de losetas tiemblan
bajo sus pies y el lugar
musita ecos de la
mañana. . Entre el
polvo y la tierra unos trozos
de leña, un gato
gris azulino dormita y espera
con sus ojos cerrados los
primeros rayos del sol... ...y se
estira mimoso. . Y ella
camina olvidando a
su paso el mundo y se
adentra en un día
pasado, un mundo del siglo anterior, y yo con
ella vivo en la
antigüedad de las
luces del pasado
y los sueños. . Y ella
sueña despierta paseando su
cántaro. . Su piel
cetrina, su cabello
largo y rizado, esos ojos
negros y sus
gestos gitanos andan
perdidos por un
mundo que no es
el suyo, quizá quedo
relegada en el tiempo y sueña en
pretérito... . Al entrar
en la alcoba se deshace
de sus vestidos, como lo
haría el día de la noche como lo
hace el árbol en otoño y queda
desnudo ... su
cuerpo gitano y sus
brazos frágiles
como ramas secas acarician
su alma y sus manos
resecas pasean por
su piel morena y sus dedos
levitan y ordenan
en el aire rituales
rebeldes e inundan
la mañana que levanta
sedosa con su
brisa nostálgica... . Brisa de
otra mañana al alba gitana. |