EL DESOCUPADO DICE...

 

¿Por qué me falta el pan?,
¿Por qué mis niños visten
ropa que otro ha dejado?

 

Mi mujer sonreía
en un tiempo hoy lejano.
La mesa estaba llena.

 

La fábrica han cerrado
y me pregunto entonces
¿Cómo pudo la suerte
haberme abandonado?

 

Mi frente ya no tiene
el sudor del trabajo,
mis dos manos extrañan
el yugo cotidiano.

 

¿Por qué no hay herramientas,
mameluco, ni casco?.
No era mucho dinero,
pero el poco era algo.

 

¿Quién se ocupará de mí?.
Nadie me ha contestado.