YO, LA SUMA

 

 
Yo no visito las tumbas,
no suelo ir al cementerio.
Los que amo no están allí,
pues los que amo no han muerto.

 

Tampoco, imagino yo,
están con Dios en el cielo,
y aun menos en el infierno
pues si los amo, son buenos.

 

Están dentro de este envase
hecho de carne y de huesos,
latiendo en mi corazón,
evocando en mi cerebro,

 

respirando muy profundo
cada brisa de aire fresco
que penetra en mis pulmones
y baja a darles sosiego;

 

mirándome con cariño,
cuando en mis ojos los veo,
dispuestos a repetirme
algún cálido consejo.

 

Yo soy la suma de todos
los míos que me precedieron,
sé quienes fueron los últimos,
mas no olvido a los primeros;

 

no importa no haberlos visto,
cuando me miro los veo;
y aunque esto lo escriba yo
conmigo escriben mis muertos.

 

Por eso no visito tumbas,
ni suelo ir al cementerio,
los llevo siempre conmigo,
siempre vivos a mis muertos