EROTICA Ganas de comerte a través de la inmensa geografía y me asombro y no me quejo porque estas células se juntaron para eso entre otras dilatadas cosas con hambre de tu nombre por el oscuro silencio donde se organiza el ser que vamos siendo en movimiento relámpago de suspiro hacia la nada.
Sé que las manos se juntan con sabor de soledad que se completa cotejan sus dedos la piel que las une y las separa saboreando calendarios de futuro.
Aprieto el alma como un hombre feliz que no quiere que lo perdonen en esta noche que inventamos el cotidiano amor que no se ha hecho aunque se diga así con las palabras esas mismas de decir estoy contigo por los genitivos susurrados entre orejas para que seamos solitos de nosotros.
En tu boca comenzamos a mirarnos por dentro de la piel que nos limita y la sierpelengua repta oscura su prehistoria por un pantano de humedades cariñosas, estira con dolor su mojado rectángulo de carne atravesando inquietudes pluriformes por ese inicial espacio donde asoman su asombro las palabras... En este universo de encontradas direcciones subo a tu pecho que exhibe un corazón adentro y regreso caníbal a tus carnes con ese seno desbordándome la boca bajo el aymás que suena por la sombra para mi lengua antropófaga de pieles y palabras que te pide subas a mis piernas
a continuar primaria un viejo rito de carne erecta que se asombra al entrar en tu boca como un templo de serio placer en comunión de éxtasis perfecto con tu silueta fantasmal aproximada a esta reunión de venas henchidas y misterios que palpan una sentida historia en un susurrante homenaje de raíces por la noche para ver el borde del placer que se aproxima como una marea profunda que sale de los huesos y que los dos queremos no queremos detenerla.
Me salgo entonces abruptamente de esa boca que se queda sorprendida, inhabitada en busca incesante de la mía que la retoma en paroxismo chispeante podría decirse de agonía en ese momento en que exiges suave ahora con ella misma con el genital y suave movimiento sabio de tus manos para ponerme en el centro preciso de tu cuerpo en ese profundo altar trepidante ya de líquido misterio al cual penetro a fundar otra vez la vía láctea mordiendo tu cuello mirando tu éxtasis perfecto de santateresa de cara lunar de ojos tan abiertos con tu pelo yerbamora que acuna suavemente este sonoro y estridental silencio que se vacía entero en el fondo impenetrable de tu cuerpo para ahogarnos en el fuego inverso del orgasmo y llegar de regreso como siempre a otro calendario en otro tiempo...
Ahora ya somos casi la arena de ese mar que la canción aquella nos decía en el preciso umbral de tus múltiples caderas. Nos miramos solos como si algo hubiésemos perdido que yo quiero retener fugaz antes del sueño. Será por eso que te despido sobre el lecho con la cruz de un triple y abundoso beso sobre el grávido desborde de tu boca y esos dos senos que triunfan en silencio sobre el seguro, sabio, tierno borde de esa emoción que aún te juega por el pecho... |