A MI VIEJO BARBERO
JOSÉ DÍAZ HENRÍQUEZ


Cuando en el bosccaje de mis crepas canas
ves una hebra oscura, buen viejo, te alegras,
pensando que antaño sus blancas hermanas
-¡mentira parece!- también fueron negras.

A manos más ágiles, la tuya prefiero
que en días felices me afeitaba el bozo;
y a charla moderna, tu hablar de barbero
antiguo que evoca mis tiempos de mozo.

Mi vida conocen tus viejas tijeras
que entre mis cabellos -¡hace tantos años!-
cuando aún eran negros, cortaban quimeras,
y hoy entre mis canas cortan desengaños.