El Amor ¿Podremos reconocerlo? Esta vez
voy hablar del amor, pero no del que todos esperan
resaltar la finura de La mujer aunque no sea poetisa cuando lo hace escribe con el alma, dicen mas que mil amores en un teatro detallado. Ellas alimentan el espíritu, aunque sean sueños o un simple platonísmo del hombre, sentimos haber encontrado el amor de nuestra vida. Nos instan a escribir, nos acarician, nos llenan de esperanza, de arrullo, tantas cosas que alimentan la soledad de nuestra vida. Nada nos cuesta decirle que la amamos si realmente sentimos ese despertar, e incluso gritarlo a los cuatro vientos aunque se mueran de envidia las flores de la naturaleza, o de los hombres que las miran a diario ignorando que son ángeles del cielo. Nos hacen poetas, y nos instan a escribir con la intención del cielo de no hacer daño a nadie, de escudriñar los espacios por si acaso hay un lugar para amarlas, para complacer un sueño; y cuando no hay salida alguna, hasta buscar ese "espejo" sagrado para duplicarnos y expandir al espacio nuestro intenso amor.
El amor hace que los actos de la personalidad en turno, sean matizados con el color y la fuerza de sus alas. Todo lo ve bello, impresión causada por el sentimiento de atracción y que renueva con detalles para realizarlo. Es el sentir electrizante que modela armoniosamente nuestros actos, el causante de cambiar las cosas que deben cambiarse para su continuidad. Va mas allá de lo ordinario, pensando en ella o él, en el despertar de un mundo bello, en la continuidad del sentimiento, forjando su felicidad en un cúmulo de historias de amor. Bésame otra vez dice el aire emocionado bésame otra vez dice el hombre embelesado hermosos tus ojos resplandeciendo mis rosales aquella tarde, hermosa tarde de cristales. La fuerza del amor no tiene fronteras, solo el cauce de dos enamorados en medio del Universo, catalizador de energías que los habrán de enaltecer. El amor siembra virtudes, pero también siembra repercusiones cuando confunden ese sentimiento celestial con adicciones, que corrompen su metabolismo. Porque el amor, no es la llave para abrir la puerta para entrar y guarecerse de sus fríos y desatinos; es la continuación de esa historia de armonía que ha resuelto cambiar para promover la felicidad del mundo. El amor es el cielo para todos, es una realidad constante que debe ser alimentada. En el amor se fragua lo que viene por añadidura, en los cambios que el mundo representa, es el reflejo de los lugares que lo entienden, es la imagen de su sentimiento para embellecerlo con su realidad. Es tiempo
de dar rienda suelta a ... las palabras El amor es la energía que provee los motivos de servicio desinteresado, para menguar el dolor ajeno y ejemplizarlo con su buena voluntad. Es la pauta que va tejiendo los conglomerados para despertarles de su caída. Una guía de fortaleza ante las injusticias de los incumplidos para gobernar. El amor llena todos los rincones, incluso aquellos donde lo material es su experiencia primordial, dando a su propio estado, una pequeña reflexión para cambiar. El amor es respetar los limites de cada quien, es obrar sin desatinos, ni intereses mezquinos que rompen la armonía de quien le ofrece abiertamente su amor.
El amor es una esfinge sagrada que no se puede ver, es la energía que despierta la condición de las hormonas, para buscar las opuestas que darán el cambio positivo de esta sociedad. Cada mente, tiene la labor de contribuir en ese importante desarrollo del amor, son como los glóbulos que nuestra sangre requiere para mantener nuestra existencia. Es la perspicacia soñolienta uniendo ambos deseos, para resaltar sus bellos sentimientos. Es la manifestación de su amar entre dos seres persiguiendo su atracción, renovados en cada encuentro de amor.
El amor ejerce su corta enseñanza, mediante esa influyente visual que le promueve una sonrisa, para amarla (o) siempre. Una emoción desenfrenada que le convierte en mágico para corresponder su amor. A veces desigual, porque la pasión desboca sus nuevos sentimientos, que destruyen los cimientos de esa dulce sensación. Quizás porque algo extraño ha tomado parte en su desempeño, creyendo vitalizar los sentimientos de su amor fugaz.
Ese amor, o las simples cosas de la naturaleza, seguirán participando en la renovación de sus previas restricciones, para darle curso a nuevas experiencias, que unidas por ese amor sutil que motivo el encuentro, sirva para perdurarlo. Cuando el hombre falla en su alimento, quedarían las huellas de su engaño, hasta que la semilla encuentre nuevamente el suelo fértil y cristalice su añoranza. Y sino es amor de su esperanza, podría surgir un nuevo sentimiento, que surge del ambiente errado del fervor de los precarios. Bésame
otra vez dice el aire emocionado Del amor nace el respeto mutuo y a todo lo que le rodea, la paciencia que salva de ahogarse en tempestad, airoso en las pruebas del tiempo; y premiadas con fórmulas de una vida de placer. ¡El amor lo es todo!. Es por donde la Energía resplandece, por donde los cambios de la naturaleza llevan la armonía de sus cuatro Estaciones. Es por donde cada cual siembra su semilla que habrá de germinarlo, para retribuirlo a los demás. Con el amor se desvanecen los resentimientos del alma causados por los golpes de la vida, removiendo la costra oscura de su viejo atavío. Es el desdén de una súplica de invierno, para acurrucarse frente a la hoguera y soñar su amor despierto. El amor es el símbolo sagrado para animar a sus entrañas y cosquilleos del corazón, sintiéndole dueño del mundo. El amor es la santificación de los egos vertidos que desploman su idiosincrasia, conociendo los desperdicios causados por su incomprensión. El amor tiene sus vías positivas después de una relación sexual. Cuando la vida muestra su soledad en suelo ajeno, lejos de quienes le vieron crecer. Donde la fragancia de mujer de encantos, le cautiva con el incienso de su madurez perdida, para convertirla en su gloria para siempre, en su nuevo sentimiento. Y así las "trampas" de lubricación involuntaria, motivaría su primera experiencia y el reencuentro de su alma gemela para cristalizar su amor. De esa atracción resalta la tentación de un beso, y lo llama con sus ojos, ¡ya indefenso!, para que le de otro beso. Después,
las noches proporcionarán los sueños, la química de
ensueño al lado Empero, el término de ese encuentro, no refleja la terminación de la relación, sino el comienzo o el seguimiento de su reluciente amor. Y la monogamia viene por añadidura en nuestro trabajo de restauración, luego vienen los hijos; entonces, el amor si puede retoñar en todas partes, entre las deprimidas por la falsedad de muchos hombres en el ocaso de sus sueños. Por ello, quien saca una mujer del fango, vienen dos vidas placenteras de armonía; por conjugar su voluntad con un amor perdido. Es
restaurar la vida de sus sombras que han hecho
desgraciado al hombre para El amor
existe en todas partes, solo hay que abrir nuestro
adentro para recibirlo El amor busca frecuencias afines que habrán de perdurarle. Aunque existen los peligros de sus genes, implacables, santificando su pecado. Guerreros despiadados que el ejercicio ha fortalecido, para diezmar las inquietudes de su fuego encontrado. Luego, el amor se pierde, cuando el hombre pervierte su estado original, desbocando su alucinación en prejuicio de su santidad. Cuando encajan prioridades nocivas de sus adictos, o siguiendo el cambio de las masas para satisfacer su vanidad. Los jóvenes lo muestran con la música letal de su franca dimisión, renunciando a los valores de la humanidad. Amplían el olvido de sus padres para expandir su terquedad, en el libertinaje que marcará sus genes, marginando su descendencia corporal, al injusto olvido de la sociedad. Es la paradoja, el caos emocional, el desvío de esa libertad acariciada, juventud desenfrenada, donde su cuerpo es marcado con metales colgantes, pintarrajeando su sagrado cuerpo reflejando el fulgor de su equivocada rebeldía. Fraguan una frecuencia de ego, siguiendo el curso de sus múltiples instintos: drogas, homosexualismo, crimen y perversión ilusionada. Un escenario de angustias despiadadas e injustificadas, para depositarlas mañana en su inevitable gestación. Pero el amor sigue encumbrado al alcance de todos, pero lo pervierten sus mañas corruptas, posando la mujer al mejor postor para ser acariciada, esperando que brote el amor de su hombre, incierto, deslumbrante, creyendo en su buena voluntad. Aunque le duele ser objeto de su propiedad, intimidada por su fuerza bruta, que desprestigia su poca hombría, de su ego vilmente alimentado, por compinches de su vanidad. Cuando la mujer persigue el amor tiene sus riesgos, porque ignora los condimentos de su hombre: astuto de sus adicciones, tan escondidas como sus corrompidos genes... pero se arriesga. Pone a prueba su condición de mujer divina, creyente del amor de sus amores. Se juega el todo por el todo, siguiendo el ritmo de su naturaleza, mesurando dos metabolismos para buscar las reacciones a que tiene merecimiento. Pero el amor "ficticio" sale a flote, sigue la ruta de los instintos de la carne, jamás comprendería que ellas aman para siempre, y no siempre buscando saciar sus apetitos; podrían marcar su destino en el embarazo no deseado, esperando que su hombre la tome en matrimonio, para salvarle de su prolongado maleficio. La mujer
con hijos, engañada o en muchos casos cuando queda
viuda, siente la Lamentablemente varios factores se juegan en este difícil ajetreo del sentimiento, para distinguir entre un amor, y un deslizado de turbulencias para satisfacer su devoción. Podría motivar sus deseos de construir una familia, o utilizar criminalmente la imagen de sus adoptados para complacerse. -¡Pero hay quienes lo hacen por amor a la niñez!, Un encanto que motiva al hacedor para sacrificarlo todo por su educación. La vida se alimenta mucho de estos grandes hombres, que lo dan todo por la humanidad. Quienes forman su hogar para proteger su desviación, sería el tiempo que su pareja le concede gracia para validar su decisión. Será el tiempo, si coincide con ella en su soledad, sin hijos y terminando la relación, basados en lo que interpreta la suposición. Y en el divorcio su margen negativo sigue creciendo abrumadamente: ella lista para un nuevo matrimonio, incierto y él, acrecentando sus vicios u homosexualidad. Otros, por motivos materiales y uno que otro desviado, se casan por el fastidio de escuchar que se han pasado de la edad. El que dirán lo llevan buscando apresuradamente a su mujer, dejando a un lado el placer de enamorarse. Deseos de toda mujer para tener sus hijos, aunque pase los obstáculos del vaivén de caracteres. Ejercer su mala experiencia y sus devaluados genes, le convierten en un macho de historietas. Ella apenas va creciendo, con la maduración de sus encantos, aunque su hombre lleve dentro, la inmadurez por su ignorancia. El Amor,
es el pretexto que usa el hombre fuera de su cauce, para
expandir sus Podría un falso amor tocar a sus puertas, marrullero, impreciso y desleal; con maquillaje al tono de su contagio, por quienes requieren los mismos incentivos para corromperse, para continuar su desajuste. Les llaman "Hipócritas", "Buitres" con cara fraternal, les sobran atenciones desmedidas: "Que gran cuate, que gran amiga" -dice. Podría estar cuajando una sincera amistad o realmente podría ser el amor de su vida; cuando muchos en el fondo buscan, que el tiempo enganche su propio pescadito. ¡Pero que valiente es el amor, que a todas formas vence los contrarios para romper su vanidad!. Ya dio el flechazo, y amará a ciegas por haberlo encontrado, olvidando si tiene "mañas" para soñar con él; podría ser cosa del pasado para vivir su amor. El amor acomoda los destinos y los une en otra dimensión; la ironía, es tener un amor y no saberlo retener. Tener en quien confiar y amar y no podérselo decir. Tener una compañera fiel y no saberla valorar. Tener un amor sutil y no poderlo descubrir, o podrían haber dado su amor sin darse cuenta, despertando la ilusión de un gran corazón, sediento de amor. Vivir, para alimentar los deseos que hicieron esos días para engendrar, cambiando radicalmente su existencia al lado de sus hijos. Como un certificado de cumplimiento y exaltación a la modernidad y evolución. Oh mujer, la compañera, la esposa, cuanta falta haces en el hogar, enaltecida con la bendición del Creador. ¿Que soy yo sino estuvieras tu? Cuando se llega al matrimonio, es formar una familia, no un contrato para proseguir los desvaríos. No existen argumentos, para desviar estos preceptos de procreación, aunque no puedan engendrar. Tenemos derecho de perseguir esos ideales. Si otros dan la vida por cuidar los animales, la naturaleza, incluso a nuestra sociedad por los vigilantes del orden. ¿Porque no dar nuestro último esfuerzo para dar amor?. |